La donación de Doña Inés de Oropeza y de Don Gaspar de Villanueva, hecha en 1737 permitió esta sólida construcción de San Buenaventura. Su plan de cruz latina con bóveda de cañón corrido en su interior, marca la sencillez franciscana. Su portada revela el barroquismo a través de los estípites que la conforman.