Las exploraciones en Peralta iniciaron en septiembre de 2002 y han avanzado considerablemente gracias a los apoyos de las instituciones y a la participación de la gente que trabaja en el proyecto, esta suma de voluntades ha permitido estudiar seis de los conjuntos arquitectónicos de Peralta.

La arquitectura monumental de Peralta constituye una de las mayores expresiones constructivas de la población que vivió en el Bajío hace 1,500 años. Estos grupos humanos practicaron la agricultura de temporal en terrazas, en las laderas de los cerros y muy probablemente, aprovecharon las crecientes del Río Lerma para cultivos de humedad en algunas partes de la planicie. La filiación étnica de esta población aún se desconoce, las referencias que encontramos en los documentos coloniales se limitan al pasado inmediato por lo que debemos esperar estudios genéticos de los restos que estamos encontrando para poder establecer las relaciones de parentesco entre la población abajeña y, posteriormente, compararla con otros casos arqueológicos y poblaciones actuales, ya sean nahuas u otomíes.